El lugar del Sagrario

Que solo que me siento si al entrar en una Iglesia no encuentro el Sagrario ... ¿no les ha pasado?

Ya se que tarde o temprano si es una Iglesia Católica lo encontraré ... pero extraño aquellos días cuando en todas las Iglesias el Sagrario estaba al frente, cerca del Altar o en el Presbiterio.

¿Porque lo hemos sacado al Señor del centro del Templo? ¿Porque no es más el Señor el lugar donde nuestros ojos vayan primero?

Es importante que se haya aumentado en nuestras Iglesias el culto Eucarístico desarrollando la aparición de incontables Capilla de Adoración que dieron lugar, en muchísimos casos, a la adoración continua. Pero no se entiende que el aumento del culto Eucarístico haya llevado a una especie de ocultamiento del Sagrario.

Es importante que el lugar sea adecuado para la oración, bello, acogedor... pero por miles de años esos fueron los atributos de los templos católicos. ¿No será que nuestros templos entonces ya no cumplen con esas premisas?

Dicen las rúbricas del misal Romano:

314. Para cualquier estructura de la iglesia y según las legítimas costumbres de los lugares, consérvese el Santísimo Sacramento en el Sagrario, en la parte más noble de la iglesia, insigne, visible, hermosamente adornada y apta para la oración.
...
315. Por razón del signo conviene más que en el altar en el que se celebra la Misa no haya sagrario en el que se conserve la Santísima Eucaristía.
Por esto, es preferible que el tabernáculo, sea colocado de acuerdo con el parecer del Obispo diocesano:
a) o en el presbiterio, fuera del altar de la celebración, en la forma y en el lugar más convenientes, sin excluir el antiguo altar que ya no se emplea para la celebración (cfr. n. 303);
b) o también en alguna capilla idónea para la adoración y la oración privada de los fieles, que esté armónicamente unida con la iglesia y sea visible para los fieles.

Me he permitido remarcar dos párrafos. El primero hace alusión a lo que decía más arriba respecto a la belleza del lugar. Y el segundo hace referencia expresa a que además de belleza, tenga armonía con el resto del templo y además que sea visible para los fieles.

Ni hay armonía cuando se pone el Sagrario en una sala lateral al altar con una puerta de rejas (como lo he visto) ni hay visibilidad si la Capilla del Santísimo está tan oculta que los parroquianos no pueden ver el Sagrario durante la Misa.

Yo me pregunto que diríamos de una familia si en la Boda de la hija, los novios estuvieran al final del salón, detrás de una cortina, lejos de los invitados... Que pensaríamos de un Gobernador que se siente con sus Ministros en los primeros lugares y deje al Presidente de la República entre los lugares más alejados ... ¡Y que diríamos de un Párroco que celebre la Misa y ponga a su Obispo como concelebrante ! En el mundo a esos detalles se les llama "fallas de protocolo" ... ¿Que nombre tendrán en la Iglesia cuando el desplazado es el Rey de Reyes?

Como vimos, la rubrica dice que no esté en el Altar pero puede estar en el Presbiterio. ¿Porque siempre terminamos haciendo más de lo que enseña la Madre Iglesia? Con ingenio seguramente podremos idear la manera de que la Capilla de adoración se mantenga y el Sagrario esté en la nave principal del Templo para que no haya "duplicación" del Signo en la misma nave. Y así todo cristiano católico podrá saludar a su Redentor sin dudar del lugar que ocupa en su propia Casa. Que ya sabemos que Dios mismo nos sentará a su Mesa y se pondrá a servirnos pero eso no significa que olvidemos quien es el dueño de casa. ¿O cuando el Señor terminara de servirnos lo enviaríamos a la cocina?

Los hermanos no católicos ¿se sentirían atraídos a una Comunidad que dice creer en la presencia Eucarística de Cristo pero que luego este no ocupa el lugar principal del Templo?  

Un pizca de sentido común y un buen puñado de caridad con Jesús no estaría nada mal para empezar a cumplir el mandamiento del Amor. 

Un cielo lleno de luz


Me gusta mirar el firmamento estrellado en las noches de verano. ¡Es tan grande la creación! Pensar que Dios hizo todo el universo para que nosotros podamos vivir en la tierra es algo que supera cualquier inteligencia.


Me gusta pensar también que mirar el cielo es como presenciar la Comunión de los Santos. Pues en el cielo hay cientos, miles, quizá millones de santos de todas las épocas de la historia de la humanidad. Los hay tan antiguos, para nosotros, como Adán y Eva. Los hay de la época de los Patriarcas, de los Apóstoles, de cada siglo de la Iglesia. Los hay del reciente siglo XX y los hay ya de este propio siglo. Los habrá de hace un mes, o de unos días o quizá de hoy mismo. Almas que ya han entrado a gozar de la vida Divina prometida por el Señor.


Y el saber que puedo pedir la intercesión de un Abraham, de un Isaías, de la Virgen María, de San Pedro, de San Agustín, de San Francisco, de Santo Padre Pío, del beato Juan Pablo II y de la Madre Teresa de Calcuta, nos parece increíble a los que viviendo en el tiempo histórico los percibimos como personas de pasados remotos. Y sin embargo, en el eterno presente de Dios, brillan para nosotros como brillan tantas estrellas en el firmamento.


Porque cuando uno mira el cielo, dependiendo de la distancia a la que esté esa estrella, estaremos viendo en pleno siglo XXI la luz de estrellas con el brillo de un día hace 8 años, hace 100 años, hace 300 años ... Pues la distancia que nos separa es tan enorme que muchas de las brillantes estrellas que vemos están a más de 200 años luz de distancia. Es decir, que su luz tardó más de 200 años en llegar a nosotros. Es como estar mirando hoy una foto casi eterna del cielo. Vemos a la vez estrellas que brillaron hace mucho y estrellas que brillaron hace unos años y brillantes planetas con su luz de hace unas horas. ¡Tremenda maravilla!


Así es la comunión de los santos. Estamos en contacto espiritual con santos de toda la historia. ¡Que maravilloso es Dios! No despreciemos sus regalos. Y así, cuando una noche veamos de nuevo las estrellas, no olvidemos a nuestros hermanos que ya están en el cielo. Ellos son como estrellas que guiarán nuestro navegar por la vida hasta que lleguemos nosotros también al cielo eterno.