Sobre los obstáculos acerca de la Corredención, frente a lo cual propongo la “Prorredención Mariana”


Atendiendo a que el termino 'Corredención' ha sufrido ataques y un enfriamiento en la teología moderna, pues hasta 1985 incluso San Juan Pablo II lo usaba refiriéndose al papel único de la Virgen María en la historia de la redención humana, yo estoy pensando y trabajando sobre un nuevo término que podría venir a explicar de manera más correcta esta Gracia otorgada a la Virgen. Se trata a mi entender de un neologismo, pues no lo he encontrado en ningún lado: “Prorredención”. (En latín seria Pro Redemptione, en italiano y aplicado a la Virgen “Proredentrice”, en inglés sería “Proredemptive”).

La partícula “Pro” se refiere a posibilitar una acción de un tercero con la colaboración del primero. Ejemplo, los humanos somos llamados por el Magisterio “Procreadores” debido a nuestra cooperación en la generación de hijos de la especie humana que de esta manera son creados por Dios a través de los esposos. Según este mismo esquema, María sería “Prorredentora” porque por su Fiat posibilita que el Hijo Eterno de Dios pueda encarnarse y llevar a cabo la Obra de la Salvación.

Además, siguiendo la analogía propuesta, María también da a luz a los nuevos hijos redimidos, cuestión ya suficientemente explicada con la “Maternidad Espiritual de todos los cristianos”. Es cierto que todos los cristianos uniendo nuestros dolores a los sufrimientos de Cristo (como dice San Pablo) también ayudamos a nuestra propia salvación y la salvación de los demás, pero siempre subordinados a Cristo, el Único mediador y el Único Salvador. Es decir, todos somos en cierta manera según nuestro grado de cooperación con la Gracia, posibles de ser llamados “prorredentores”. La misma Iglesia en cuanto Madre también lo es. Y siendo María figura de la Iglesia, podemos decir que, en esta subordinación a la redención perfecta obrada por Cristo, el concepto de la “prorredención” se debe aplicar a María de modo eminente y perfecto, en un grado tal que ninguno más de los bautizados podría alcanzarlo, en razón de que fue a Ella a quién el Ángel por pedido de Dios le pidió su aprobación para realizar su Plan. 

En virtud de lo expuesto, podemos decir que María es Prorredentora del género humano junto y en total subordinación a su Hijo Jesucristo, Redentor del Mundo.

Claudio Durán
Prof. de Ciencias Sagradas

Seguir repitiendo por "cadena nacional" que no debemos recordar a Belgrano (o San Martín) en el día de su fallecimiento es hacer gala de una ignorancia supina.

Como los discursistas (y discursistos) han perdido la fe y se han olvidado de Dios quienes detentan la función pública, no tienen ni idea de que cristianamente hablando, ese día no es celebrar la muerte como si la muerte tuviera la última palabra, sino el de su paso a la inmortalidad de la vida divina con Dios. Y pensar, como repiten revisionistas y revisionistos, que sólo debe ser recordado un prohombre por los días de sus victorias, es pensar que un señor como el General Manuel Belgrano no puso el mismo coraje y amor a la Patria en las batallas que le tocó perder como en las que ganó. Vergonzoso y cobarde quien no es capaz de alabar una entrega tan generosa.

Pensar que recordar al General San Martín escribiéndole ya mayor a su hija las famosas máximas, es recordarlo "viejito", acabado, terminado... como si el ser anciano denigrara la grandeza de sus hazañas es una demostración cabal de que sacarse fotos con Francisco no es lo mismo que escucharlo cuando habla del "descarte de los niños y ancianos"....

Quien así habla ha dejado que la soberbia entumezca su razón y enfrie su fe. Han perdido el verdadero sentido del Patriotismo y su pobre cristianismo no pasa de una rúbrica en un libro de Bautismo. No hay dignidad en su recuerdo, mucho menos en sus lenguas...

Ya en la época de Belgrano sólo se pensaba en triunfalismos y la muerte parece que le espantaba también a la clase política de entonces. Será por eso que dicen, no se será cierto, que sepultaron su cadaver varios dias despues porque no había dinero para hacerlo. Lo cierto es que su muerte pasó inadvertida para aquellos polítiqueros de turno demasiado metidos en sus contiendas personales y egoístas, ya que ese día hubo una crisis institucional en el ejecutivo de Buenos Aires y por eso aquel día pasó a la historia como "el día de los tres gobernadores"... Sí, ya en aquellos días todos querían quedarse con la "caja" a toda costa...

Lo esperanzador es que (yo no tengo dudas) Don Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano (que era su nombre completo) probablemente siga atento a su Patria y ruegue por nosotros ante el Dios que tanto amó en vida y junto a la Madre con cuyo manto pintó nuestra Bandera.

La soberbia de la igorancia tiene su límite, aunque ellos aún no lo adviertan: "Llegarás hasta aquí y no pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas" (Job 38,11)
No está lejos el día en que se escuche: "¡Silencio! ¡Cállate!", mientras todos diremos sorprendidos y alegres: "¿Quién es Este, que hasta el viento y el mar le obedecen?" (cfr. Mc 4,35-41)

Hasta ese día, seguirá la pobre entre cadena y cadena... encadenada.

Jesucristo, Señor de la historia: ¡te necesitamos!


Príncipes o mendigos


El cuarto domingo de Pascua, es conocido popularmente como el Domingo del Buen Pastor, porque las lecturas del Evangelio de San Juan nos recuerdan aquel discurso donde Jesús dice de si mismo que es el Buen Pastor que cuida, conduce y da la vida por sus ovejas. Pero también en este domingo, es muy interesante la segunda lectura que se leyó. También del Apóstol San Juan pero de su primera carta. Allí el apóstol nos dice:

“¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios,
y nosotros lo somos realmente.”

¡Somos realmente hijos de Dios! Cuando estaba pensando en estas palabras me acordé de un cuento que todos conocemos. ¿Recuerdan el cuento del Príncipe y el mendigo? Aquel en que el Príncipe intercambia su posición con el mendigo de tal manera que ahora el Príncipe se ha vestido de mendigo y ya nadie lo reconoce. En cambio el mendigo se ha vestido de Príncipe y todos lo tratan como tal.

A los cristianos muchas veces nos pasa como a aquel Príncipe. Siendo como somos Hijos de Dios ¡hijos del Rey!, en lugar de comportarnos como Príncipes nadie nos reconoce. No damos testimonio de vida cristiana. Nadie se percata que somos hijos de Dios ¡nada menos! Que pena mas grande debe ser para el Señor el habernos conseguido dejar de mendigar por causa del pecado para regalarnos gratuitamente la dignidad de ser hijos de Dios y sin embargo, seguir siendo para los demás, unos simples mendigos que en lugar de dar testimonio damos lástima…


Pidamos a la Santísima Virgen que los cristianos de Argentina y el mundo vivamos como dignos hijos de Dios. Empezando cada uno en la cotideaneidad de nuestras vidas: familia, trabajos, amistades, vecinos, ect. Que seamos para cada persona,hermanos verdaderos, pues todos somos hijos del mismo Padre Dios y por el Bautismo, nada menos que hijos de Dios.

Una semilla (en un frasco) no es un árbol


En varias oportunidades he escuchado al señor Jorge Lanata, a quien admiro en su labor periodística, poner como ejemplo de su posición a favor del aborto, la frase: "una semilla no es un árbol". Lo volvió a repetir en un reportaje que le hicieron los Leuco, padre e hijo, en el programa que ambos tienen por la señal TN.

La explicación ejemplificada en dicha frase me parece errónea por varios motivos y por lo tanto no adecuada para con ello querer explicar la posición a favor del aborto del señor Lanata o quien opine igual. En todo caso debería buscar otro argumento.

Primero, un árbol no es una persona. por lo tanto aunque el ejemplo fuera válido en si mismo, por su naturaleza no puedo usarlo para el género humano, ya que los que pertenecemos al género humano somos además "personas". Término filosófico y no aplicable a ninguna otra especie, racionalmente hablando. Aclaro esto último porque desde la irracionalidad se puede decir cualquier cosa. Pero estamos hablando racionalmente. También podriamos decir que un árbol no es una mesa aunque las mesas puedan estar hechas con la madera de un árbol, pues el concepto mesa es independiente del material con que este construida. Claro que es pertinente unir "semilla" y "árbol" en un planteo, independientemente de lo que dijera la biología al respecto, pero de ahí a aplicar el planteo paralelamente al ser humano no es correcto primero porque lo que dijimos en cuanto a la "persona humana" y luego por el siguiente razonamiento.

Segundo, una semilla no es un árbol mientras esta semilla no esté en tierra y naturalmente se haya "disparado" el proceso que hace que la semilla deje de ser semilla para empezar a convertirse en el árbol de la especie que sea. Una vez que dicho proceso comienza, salvo una acción externa (desenterramiento, sequía, piedras encima de la semilla, tierra no fértil, venenos, insectos, etc.) será un árbol en distintas fases del desarrollo (semilla, brote, plántula, árbol, etc.). ¿o es menos árbol una pequeña planta de roble que apenas tenga dos hojas que un ejemplar "adulto" de 30 años, alto, ramificado, con gran follaje? Un roble no lo es por la cantidad de pájaros que albergue o la sombra que produzca. Ahora bien, una semilla colocada en un frasco de vidrio vacio, seguirá siendo semilla todo el tiempo que esta permanezca allí.

Tercero, en el caso del ser humano ¿cuál es la semilla? ¿Existe un estadio del ser humano en el cual podamos hacer un paralelismo con una semilla "aletargada"? Quizá alguno diga que un "embrión congelado" sea la mejor analogía. Pero esto no es natural. Factores externos (la manipulación de otros humanos) lo ha llevado a ese estado. Pero un embrión es ya el proceso "disparado" del crecimiento de un ser humano completo con su ADN completo. Por lo tanto deberiamos ir mas atrás. ¿donde está la "semilla" que haría que tal semilla no sea un humano? Pues antes que se inicie el proceso, "las" semillas son el óvulo materno y el espermatozoide paterno. Allí sí podriamos decir con propiedad: "un óvulo no es un ser humano" o "un espermatozoide no es un ser humano".

Aplicar la analogía del árbol a un embrión humano, incluso ya desde el óvulo fecundado que ya no es más un óvulo sino que ya es un ser humano en desarrolllo (como lo es un niño, un joven, un adulto y hasta un anciano, cada uno en distintas etapas de su desarrollo como humano) es una falacia. Pues una semilla que ya inició el proceso de crecimiento de un árbol, aunque esté bajo tierra y no lo vea ya es un árbol en un estadio muy temprano de su desarrollo, pero que si yo lo desentierro y lo tiro a la basura, habré, con toda razón, matado un árbol, habré "abortado" el crecimiento de un árbol. 

Por lo expuesto, creo que esgrimir como "aplastante" argumento que una semilla no sea un árbol, es por lo menos endeble y no compatible con la triste realidad del aborto. Porque uno puede quemar una bolsa llena de semillas sin preocuparse por el bosque que jamás será. Pero abortar a un niño es matar un hombre. Y legalizar el aborto, un genocidio legal.

La verdad sobre Allah, el dios de los musulmanes (por Raad Salam Naaman)

El ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno español y la Comisión Islámica de España han acordado, según consta en el BOE del 11 de diciembre, los contenidos de la Enseñanza Religiosa Islámica que se enseñarán en las escuelas públicas españolas en Primaria a aquellos alumnos que lo soliciten. Los objetivos de la asignatura son:

1. “Conocer y arraigar la fe en Allah, creador del Universo, de todos los seres vivos y Único Dios adorado”; 

Primero debemos saber el significado de la palabra Allah. Digo la palabra porque no es un nombre propio, es una palabra árabe compuesta, “al-ilah”, “al” es el artículo “el”, “ilah” (sustantivo), palabra árabe que significa “dios”. Si combinamos las dos palabras juntas tenemos la palabra “Allah”, literalmente “el dios”. En la época de Muhammad, en el siglo VII, ningún cristiano o judío conocía a Dios con el nombre de Allah. Para ellos usar el nombre Allah como sustituto del nombre de Dios era como sustituir el nombre de Dios con un nombre de un dios pagano. ¿Por qué? Porque sabían muy bien de donde venía Allah, del panteón de dioses paganos. Para ellos era como si en el día de hoy nosotros dijéramos, bendito sea Zeus, o Júpiter, o Krishna. El hecho de que Muhammad nunca tuviera que explicar en el Corán quien es Allah, demuestra claramente que los oyentes o los seguidores de Muhammad ya conocían Allah mucho tiempo antes de que Muhammad hubiera nacido. El nombre Allah no fue inventado o revelado por Muhammad en el Corán por primera vez en la historia. En la península arábica, en la época pre-islámica o Arabia antes del nacimiento del Islam la gente profesaba un tipo de religión politeísta supersticiosa, poco evolucionada. Adoraban las imágenes; se decía que tenían 360 imágenes para el año, una imagen al día. Como por ejemplo, Al Manat diosa de la felicidad, Al `Uzza estrella, el sol, los astros, el destino, espíritus, ángeles, entidades relacionadas con la muerte, etc. Por encima de todos ellas estaba Al- lat el dios de la Luna y del cielo o Allah. Todas estas imágenes las tenían guardadas en el templo de la Meca (Ka`aba), un edificio rectangular de piedra, diez por doce y por quince metros de altura. En este templo pagano se guardaban todos los ídolos de las diferentes familias o tribus. Según la tradición musulmana, el primer hombre Adán, construyo el Ka’aba, Ibrahim y su hijo Ismael le reconstruirán. Muhammad cuando conquistó la Meca en el año 630, encontró en la Ka’aba 360 ídolos. Además, la gente de aquel tiempo, creía en “genios” (jinns), en embrujamientos, en maldiciones y en piedras mágicas. Muhammad se crío, creció e integró en este ambiente.

El Animismo era prevalente en esa época, estaba la creencia de la existencia de espíritus que viven dentro de las rocas, árboles, ríos, cuevas y otras cosas. Como demostración de ello lo podemos encontrar en el Corán (Sura 55:1-7) “El Compasivo ha enseñado el Corán. Ha creado al hombre, le ha enseñado a explicación. El sol y la luna, para cómputo. Las hierbas y los árboles se prosternan. Ha elevado el cielo. Ha establecido la balanza”. (Sura 72:1-5) “Di: Se me ha revelado que un grupo de genios estaba escuchando y decía: Hemos oído una Recitación maravillosa, que conduce a la vía recta. Hemos creído en ella y no asociaremos nadie a nuestro Señor. Y: Nuestro Señor -¡exaltada sea Su grandeza!- no ha tomado compañera ni hijo. Y: Nuestro loco decía contra Alá una solemne mentira. Y: Nosotros creíamos que ni los humanos ni los genios iban a proferir mentira contra Alá”. (Sura 113:1-5) “Di: Me refugio en el Señor del alba del mal que hacen sus criaturas, del mal de la oscuridad cuando se extiende, del mal de las que soplan en los nudos, del mal envidioso cuando envidia” y (Sura 114:1-6) “Di: Me refugio en el Señor de los hombres, el Rey de los hombres, el Dios de los hombres, del mal de la insinuación, del que se escabulle, que insinúa en el ánimo de los hombres, sea genio, sea hombre”. 

Algunas de esas rocas o piedras eran veneradas y eran usadas como centro de adoración de diferentes dioses para diferentes tribus. Quraysh es la tribu de la familia de Muhammad tenía su propia piedra “la piedra negra que estaba guardada en al Ka’aba”. Allí, la tribu de Muhammad adoraba alrededor del Ka’aba la piedra negra, al dios de la luna, cuyo nombre era Allah. Los ritos paganos de postrarse en dirección a la Meca, el peregrinaje anual hacia la Ka’aba, correr siete veces alrededor del templo, besar las paredes y la piedra negra, y luego correr hacia el río cercano para arrojarle piedras al diablo, son cosas que ya se practicaban y que gracias a Muhammad fueron incorporadas en el Islam hasta el día de hoy.

Del dios de la luna los musulmanes heredaron el calendario lunar. Sus ritos religiosos eran organizados en torno a este calendario. Uno de estos ritos era el de ayunar de luna llena a luna llena, lo que se conoce como Ramadán, esto fue adoptado por Muhammad. Comparando esas creencias paganas con los rituales del Islam hoy día, sólo hay una diferencia, que Muhammad declaró que el dios pagano de la luna, de nombre Allah, era el único y el verdadero Dios. Muhammad decretó que sólo había un dios, Allah, y prohibió la adoración de todos los demás ídolos de la Meca. El Islam, en realidad, es una forma de paganismo monoteísta. Lo que Muhammad hizo fue tomar al ídolo principal de la Ka’aba, el dios principal del templo de los dioses de Arabia, y lo convirtió en el único dios, pero conservó al mismo tiempo las prácticas paganas de aquella época.

Investigando profundamente la época de Muhammad, la respuesta es sencilla: los contemporáneos de Muhammad ya conocían todas estas cosas. El nombre de la deidad pagana “Allah” ya era conocido antes del Islam. De hecho, el nombre del padre de Muhammad era “Abd-Allah” (siervo de Allah). Era un nombre muy común en aquel tiempo, además muestra la devoción que tenía la familia pagana de Muhammad con el dios de la luna. Era costumbre nombrar a los hijos con nombre adjunto al nombre de Allah y hasta hoy día en los países “árabes islámicos”. 

Pero ¿Allah es el mismo Dios de los cristianos? No. 

Yo sé que esto puede ser una sorpresa para muchos cristianos que pensaban erróneamente que Allah era simplemente otro nombre para el Dios de la Biblia. Esto se debe a que Muhammad, inteligentemente, dijo que Allah era el Dios de los judíos y de los cristianos. Claro que como las creencias de Muhammad se contradecían con la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento), tuvo que decir que los judíos y los cristianos falsearon las Escrituras, y por lo tanto Allah los rechazó y los maldijo, y envió a Muhammad para sustituir la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) con el Corán y el judaísmo y el cristianismo con el Islam. Los cristianos cuando mencionamos el nombre de Dios o la persona de Dios, siempre lo hacemos junto con el Padre, porque nadie rechaza la idea de que Dios es un Padre. Veamos lo que dicen los musulmanes o el Corán (Sura 5:17) “No creen, en realidad, quienes dicen: Alá es el Ungido, hijo de María. Di: ¿Quién podría impedir a Alá que, si Él quisiera, hiciera morir al Ungido, hijo de María, a su madre y a todos los de la tierra? De Alá es el dominio de los cielos, de la tierra y de lo que entre ellos está. Crea lo que Él quiere. Alá es omnipotente”.
(Sura 4:171) “¡Gente de la Escritura! ¡No exageréis en vuestra religión! ¡No digáis de Alá sino la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María, es solamente el enviado de Alá y Su Palabra, que Él ha comunicado a María, y un espíritu que procede de Él! ¡Creed, pues, en Alá y en Sus enviados! ¡No digáis ‘Tres´! ¡Basta ya, será mejor para vosotros! Alá es sólo un Dios Uno. ¡Gloria a Él! Tener un hijo... Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra... ¡Alá basta como protector!”.
(Sura 17:111) “di: ¡Alabado sea Alá, Que no ha adoptado un hijo, ni tiene asociado en el dominio, ni amigo frente a la humillación! ¡Y ensalza Su grandeza!”

El apóstol Juan explicó bien claro que es imposible adorar al Padre y negar al Hijo al mismo tiempo. (1 Juan 2:23) “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre”. De acuerdo con el apóstol Juan, el Dios adorado por los musulmanes NO es el Padre. El Islam niega que Jesús es el Hijo de Dios y que Dios es un Padre, por lo tanto niega al “Padre y al Hijo”. De modo que el Islam es una religión anti-Cristo. No puede ser una religión bíblica y una religión anti-Cristo al mismo tiempo. Los atributos de Allah son radicalmente diferentes del Dios de la Biblia. Por ejemplo: Allah no se encarnó, no tomó un cuerpo de carne y hueso para lograr la salvación del hombre. Solo porque alguien crea en un solo dios, eso no implica que cree en el verdadero Dios. Muhammad proclamó que Allah es el verdadero Dios.

El hecho evidente es que los musulmanes han perseguido incansablemente a los cristianos como “infieles”. Los musulmanes en realidad saben que Allah NO es el mismo Dios que los cristianos adoramos. De lo contrario nunca nos mirarían como infieles. Los musulmanes saben esto y por eso nos persiguen. Algunos musulmanes dicen, que Allah es el mismo Dios de los cristianos, y lo hacen de una forma evangélica engañosa para convencer y convertir el cristiano ignorante o simplemente a la persona que no conoce el Islam. Y esto lo hacen sabiendo que están engañando. Porque su dios o Allah permite el engaño o la mentira.

¿Qué dios es este Allah que permite el engaño, la mentira? El Corán lo describe como el dios de la intriga, le llama el mejor de los intrigares (Sura 8:30) “Y cuando los infieles intrigaban contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Intrigaban ellos e intrigaba Alá, pero Alá es el Mejor de los que intrigan”. (Sura 13:42) “Sus antecesores intrigaron, pero el éxito de toda intriga depende de Alá. Sabe lo que cada uno merece y los infieles verán para quién es la Morada Postrera”.

¿Qué dios es este Allah que ordena a sus seguidores ser enemigos de las otras religiones? Combatir contra ellos hasta la conversión y si no lo hacen se les condena a la esclavitud o a la muerte. Allah ordina a Muhammad y sus seguidores en (Sura 8:60) “¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Alá y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Alá conoce! Cualquier cosa que gastéis por la causa de Alá os será devuelta, sin que seáis tratados injustamente”. En la Sunna (Ley islámica), Sahih Al Bujari, Bab Al- Iman, Hadiz o dicho N. 25, habla del Yihad: “Muhammad dijo: Allah me ordenó luchar contra todos aquellos que no manifiesten la declaración de la Fe musulmana, No hay más dioses que Allah, y Muhammad su mensajero, deben rezar, dar limosna y ayunar en el mes de Ramadán. Si hacen todo eso serán salvados, si no lo hacen, tienen la muerte segura”.

De una forma diferente Jesús nunca ha recurrido a la violencia ni siquiera en lo que comúnmente entendemos como legítima defensa. Jesús no era un suicida pero, cuando le obligaron a tener que elegir entre morir o matar, optó por morir. Y no sólo eso: Jesús nunca iba armado, tampoco sus discípulos. Cuando intentaron Sus discípulos a recurrir a las armas Jesús se las quitó de las manos (Lucas 22:47- 53)“Mientras él todavía hablaba, ¡mira!, una muchedumbre, y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se acercó a Jesús para besarlo. Pero Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre? Cuando los que estaban en derredor de él vieron lo que iba a acontecer, dijeron: Señor ¿herimos con la espada? Uno de ellos sí hirió al esclavo del sumo sacerdote y le quitó la oreja derecha. Pero, respondiendo, Jesús dijo: Hasta esto dejen que llegue. Y tocó la oreja y lo sanó. Entonces Jesús dijo a los sacerdotes principales y a los capitanes del templo y a los ancianos que habían venido allí por él: ¿Salieron con espadas y garrotes como contra un salteador? Mientras estaba con ustedes día tras día en el templo no extendieron las manos contra mí. Pero esta es su hora y la autoridad de la oscuridad”. Jesús murió por todos nosotros, por toda la humanidad, incluso los musulmanes. Después de su resurrección Jesús envió a los suyos por el mundo sin armas ni ejércitos, aún sabiendo que iban a sufrir mucho por presentarse en debilidad (de hecho el martirio es una moneda corriente en la vida de los cristianos).

Podríamos seguir indefinidamente citando palabras y hechos en los que Jesús muestra en qué consiste ese Reino de los Cielos del que habla pero, para simplificar, resumámoslo en unas palabras que no por conocidas deja de ser urgente oírlas cada día (Lucas 6:27-38) “Pero os digo a los que me escucháis: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os difaman. A quien te golpee en una mejilla preséntale también la otra; a quien te quite el manto no le niegues la túnica. A quien te pida, da, y a quien te quite lo tuyo no se lo reclames. Y lo que queráis que los demás os hagan a vosotros, hacédselo vosotros igualmente. Porque si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que les aman. Y si hacéis el bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen otro tanto. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis recibir a cambio, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto. Vosotros: amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio: vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno también con los ingratos y los perversos”.

Jesús vivió así y pide a los suyos hacer lo mismo.

Los islamistas no creen en el progreso, solo creen en el mensaje de Allah, para ellos es perfecto y no hay nada que lo pueda complementar. Por tanto proponen la vuelta al comienzo, a los orígenes del Islam del siglo VII que se expande por todo el mundo. El islamismo tiene además unas técnicas de predicaciones muy ensayadas y muy convincentes. Volver al pasado, unificar las cuatro escuelas jurídicas en una sola; crear una sola comunidad de fieles en todo el Planeta, uniendo por encima de los estados a los mil doscientos millones de musulmanes de todo el Planeta; una Umma sin fisuras. 

Esta es la verdad sobre Allah el dios de los musulmanes, y eso lo que hay que conocer.

Raad Salam Naaman
Cristiano católico caldeo de origen iraquí


Raad Salam Naaman es de origen iraquí, nacido en Nínive (Irak), de mayoría musulmana (Sunnies). Criado y educado en Basora, de mayoría Ši`ies, en el seno de una familia católica (caldea), vivió muy de cerca -haciendo el servicio militar- el desarrollo de las guerras de Irán-Irak y la primera del Golfo. Víctima de numerosas persecuciones y detenciones debido a sus ideas pacifistas ante ambos conflictos y contra el radicalismo islámico, es uno de los pocos afortunados que ha logrado salvarse, escapando y buscando una nueva vida en España, país en el que obtiene asilo político y la nacionalidad española.
Es licenciado en Filología Árabe y Estudios Islámicos y también en Ciencias Económicas. Tiene un diploma de estudios avanzados en Ciencias de las Religiones y un doctorado en Filología Árabe y Estudios Islámicos.
Apasionado por el estudio de las tres religiones monoteístas, se viene dedicando en sus publicaciones, conferencias y otros trabajos a su análisis crítico. Es autor de varias publicaciones tanto en su país natal (Irak) como en su país actual (España), entre las que destacan: ¿Qué es el islam? y ¡Wa islamah! Todo sobre el islam.
“Con todo lo que he vivido y visto en mi país natal, sufro mucho cuando pienso en el pasado. Con el aumento del radicalismo y el fanatismo islámico en la actualidad, tengo miedo cuando pienso en el futuro...”.

Raad Salam Naaman, raad_salam@yahoo.es, es autor, editor y responsable del Blog Desvelando el Islam, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com

Yo no soy Charlie

Condeno firmemente la matanza de periodistas y caricaturistas de la Revista Francesa Charlie Hebdo. No hay ninguna excusa ni justificación para matar NUNCA.

Pero no puedo identificarme absolutamente con una publicación que se rie de la fe de las personas, sean musulmanes, judíos o cristianos. 

Ayer escuchaba al Embajador Francés en la Argentina diciendo que dicha revista encarna los ideales de libertad absoluta de la democracia. ¿Donde quedó aquello de que mi libertad termina donde comienza la de los demas? No puede existir un absolutismo en la libertad porque eso implica que pase por encima de la libertad de los demás. Pues en nombre de ese absolutismo libertario, también los fundamentalistas islámicos los atacaron y asesinaron.

Basta de ABSOLUTISMOS. Francia sembró ideales que luego abonó hasta lo absoluto. Y ahora el absoluto se le ha convertido en un monstruo que está llevando a occidente al suicidio. Charlie Hebdo entró en esa guerra con el apoyo de toda Francia. Lamentablemente los fundamentalistas no hacen excepciones y para ellos todos somos Charlie aunque no lo seamos. Y Francia tiene altísima responsabilidad en todo lo que está ocurriendo a nivel global. ¿Les parece exagerado? Pues la libertad absoluta lo es y ya ven las consecuencias que tiene.

Aquí algunas de las ofensas gratuitas (y absolutistas) de esta revista francesa:

    

Por eso, no puedo decir "Je suis Charlie", porque nunca ofendería a los demás por sus religiones. Yo soy cristiano. Y por eso tampoco soy extremista.